Apodado por muchos “el genio de las cartas”, Stu Ungar ha sido una de las leyendas del póker. Poseía una mente brillante, una capacidad de concentración inigualable y un estilo de juego único, que hacía que verlo jugar fuera todo un espectáculo.
Su marcado juego agresivo, con vaivenes notorios que le hacían ganar y perder dinero en grandes cantidades en lapsos de tiempo muy cortos, parece haber tenido un símil con su vida personal: Stu Ungar era alguien que tuvo una vida corta (murió a los 45 años), pero la vivió de manera intensa, lo que ha contribuido a auparlo al Olimpo de las leyendas de juventud que nos dejaron antes de tiempo.
Quién fue Stu Ungar

Fue uno de los grandes jugadores de póker del siglo XX. Era una figura de tal calado la de Stu Ungar, que una película trasladaría los aspectos fundamentales de su vida a la gran pantalla, retratando icónicas actuaciones del jugador neoyorquino.
Se erigió campeón del Main Event de las World Series of Poker en tres ocasiones: en 1980, 1981 y 1997. Conocido como “The Kid”, llegó a tener una hija llamada Stephanie y toda su vida estuvo marcada por el juego.
A pesar de que su familia intentó alejarlo de esta afición (con 8 años ya mostraba interés por las apuestas), a esa edad ya era capaz de llevar las apuestas de su padre, e hizo sus primeras apuestas con 10 años. Se comprobó años más tarde que Stu tenía el coeficiente intelectual de un genio, a pesar de que, como suele ocurrir en estos casos, nunca fue un estudiante destacado.
Durante su adolescencia se llegó a codear con Víctor Romano, un conocido gángster de la época que también demostró tener una increíble habilidad para el juego y, de algún modo, fue al mismo tiempo mentor y protector de Stu.
Le ofreció a Stu sus servicios a cambio del 20% de sus ganancias. Romano también tenía el coeficiente intelectual de un genio, sabía jugar al bridge y le gustaba apostar. Es más que posible que Stu viera en Romano una figura paterna, un mentor, que marcaría toda su trayectoria.
A pesar de su extraordinaria habilidad en el póker, Stu Ungar no pudo aprovechar su habilidad para recordar cartas y leer a los oponentes en las apuestas. Stu fue increíblemente talentoso en juegos de habilidad, pero en las apuestas sus dones no le eran muy útiles, razón por la cual no acabó destacando en este segmento.
Además, a Stu Ungar le gustaba quemar el dinero ganado, y acabó teniendo deudas con prestamistas peligrosos. Esto lo empujó a huir de Nueva York e instalarse temporalmente en Miami y Los Ángeles, donde consiguió organizar varias partidas que le permitiría pagar parcialmente su deuda de 60.000 dólares.
Acabó de pagar su deuda cuando consiguió organizar una partida contra Danny Robinson, que le reportó 100.000 dólares en ganancias. Eso le permitió vivir en Las Vegas con Madeline Wheeler. Poco a poco, su habilidad era tal que nadie quería jugar con él. Cambió al Black Jack y una vez un manager acabó cerrando la mesa porque Ungar acumulaba 83.000 dólares en ganancias. Su habilidad para contar cartas era abrumadora, no ha habido nadie igual desde entonces.
Stu Ungar murió el 22 de noviembre de 1998. Aunque las causas específicas de su muerte son un tema de debate, es ampliamente aceptado que su estilo de vida y abuso de sustancias tuvieron un papel importante en su fallecimiento prematuro. Se cree que murió debido a un ataque al corazón causado por años de abuso de drogas.
Estrategia de Stu Ungar en el póker

Stu Ungar tenía una estrategia clara en sus partidas. Su juego se basaba en la agresividad, el desconcierto, la provocación, incluso la humillación. Una vez, un croupier dimitió solo para poder agredir a Stu. Incluso una leyenda como Doyle Brunson reconoció que, aunque no había visto nunca a nadie mejorar tanto como él en los juegos, estuvo a punto de perder los nervios y propinarle un puñetazo en varias ocasiones.
Su estilo no sentaba bien en las mesas de póker: Stu Ungar tendía a burlarse, a contar las cartas de los rivales en voz alta. Su extraordinaria habilidad para conseguirlo hacía que al final nadie quisiera jugar con él. No solo era porque perder era casi una certeza, sino porque jugar contra Stu era exponerse a una humillación pública. Por eso no solía jugar al póker: Stu Ungar prefería otros juegos, y solo recurría al póker cuando necesitaba recuperar dinero de verdad.
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Película de Stu Ungar

En 2003 se recogió el auge y caída de Stu Ungar en una película dirigida por A. W. Vidmer, “High Roller: The Stu Ungar Story”. Lanzada a modo de “docudrama”, retrataba fielmente la vida de Stu, desde sus orígenes hasta su caída en desgracia a causa del drama familiar que vivía con su madre, enferma de apoplejía, y las deudas que acumulaba por fundirse el dinero en apuestas deportivas, que hacía sin ningún tipo de criterio ni cabeza.
High Roller: The Stu Ungar Story fue una obra muy apreciada y sigue siendo una de las mejores opciones para conocer la vida de Stu Ungar en soporte audiovisual. Está protagonizada por Michael Imperioli, Steve Schirripa y Renée Faia.
Citas de Stu Ungar

Debido a su carácter provocador y agresivo, las citas de Stu Ungar tienen mucho “jugo” cuando se consultan porque dan a conocer cómo veía las cosas desde su particular punto de vista, siendo fiel a su estilo transgresor. Aquí van algunas de las más célebres:
- “Se va [el dinero]. No son las mujeres, porque ya no soy un playboy. Pero se va: caballos, deportes… cualquier cosa”.
- “Realmente, no sé si hay vida sin apuestas. Si la hay, no creo poder disfrutarla. El único momento en el que tengo algún respeto por el dinero es cuando no lo tengo… pero siempre consigo alguien que me financie. El problema es que el póker ya no me estimula tanto. Paso la mayor parte del tiempo hibernando. Salgo a jugar solo cuando necesito algo de dinero. Y no me gusta perder. No quiero que nunca nadie diga que soy un buen perdedor. Porque alguien que es un buen perdedor, por más bueno que sea, sólo es un buen perdedor”.
- “Al principio usaba la coca para seguir jugando. Pero cuando tienes cientos de miles [de dólares] en efectivo, te persiguen hasta casa para ofrecértela”.
- “Las Vegas es el paraíso para todo degenerado. Es posible jugar 24 horas. Cuando llegué y me quedé sin fichas, ¿quién me financió? Tony Spilotro, el tipo al que se supone que Joe Pesci interpreta en la película Casino”.
- “Si tuviera que categorizar, diría que el gin-rummy es el que más depende del jugador. Después vendrían el póker y el backgammon”.