Es habitual que antes de que dé comienzo una partida de póker alguien haga referencia a la burn card. Es un término que menciona a una carta que es precisamente protagonista en el inicio de cada ronda en las partidas de póker y que implica además la acción del crupier.

Ahondemos un poco más en el concepto de la burn card y la importancia que tiene en las partidas de póker.

Burn card: todo lo que debes saber

Con el término “burn card” hacemos referencia a la carta de la baraja de póker que se coloca boca abajo y que se descarta para garantizar la “pureza” de la baraja y dar a los jugadores la garantía de que la baraja no está trucada y que las cartas van a repartirse de manera natural.

La aparición de la burn card se remonta a una época en la que el póker se jugaba en las trastiendas de los locales con nulas medidas de seguridad. En aquellos momentos, las trampas eran habituales y la dinámica de las partidas a nivel organizativo nada tenía que ver.

Una de las trampas más comunes en póker era manipular la baraja para saber con antelación qué cartas le tocaban a cada jugador, haciendo que pareciese suerte las buenas cartas que le tocaban a un jugador concreto. Desde que eso empezó a ser popular, se tomó la medida de descartar la primera carta para romper el orden de la baraja y empezar a repartir garantizando la pureza de los naipes.

Desde entonces, retirar la primera carta del mazo se ha convertido en sinónimo de seguridad y garantía, y permanece a día de hoy pese a las extremas medidas de seguridad que existen para evitar que cualquier trampa o artimaña empañe la autenticidad de la partida.

La manipulación del mazo antes de detectar estas artimañas normalmente implicaba al mecánico que lo manipulaba. Los mecánicos eran croupiers expertos en técnicas de prestidigitación, que podían manipular las partes superior e inferior del mazo sin ser descubiertos con extrema facilidad. La creación de la burn card nace como parte de una estrategia para contrarrestar las trampas basadas en la manipulación de la baraja.

Por tanto, ¿qué es la burn card? Es una carta que nunca se juega, cuyo único propósito es cubrir y proteger las cartas que vienen después. La carta se retira, se mantiene boca abajo y se empieza a repartir.

¿Cuál es el papel de las burn cards en póker?

Estas cartas cumplen un único propósito: impedir las trampas. Al mantener cubiertas las cartas siguientes, las burn cards permiten garantizar que no ha habido manipulaciones y que los naipes que se reparten no han sido modificados de posición a propósito.

En función de la variedad de póker a la que se juegue y a las características de la partida, puede haber más de una carta quemada. Por ejemplo, en los juegos de flop de Hold’em, se suelen quemar tres cartas antes de que la mano acabe. La primera burn card se quema preflop, la segunda antes del turn y la tercera antes del river.

Otras modalidades, como las partidas de 7 Card Stud, llegan a quemar hasta cuatro cartas, una burn card por cada calle empezando por la cuarta. Cartas que, por otro lado, siempre permanecen tapadas y fuera del muck.

Y, ¿qué pasa si en el transcurso de un juego de flop, el croupier descubre una carta en el reparto inicial? En esos casos, el reparto se completa y después la carta que ha quedado expuesta se sustituye por la burn card. La carta descubierta se ubica boca arriba en la zona alta de la baraja para que los jugadores la puedan ver, y se emplea a su vez para cubrir el resto de cartas del mazo, protegiendo la baraja.

Por tanto, las cartas descubiertas suelen tener el mismo trato que la carta quemada. Cuando las apuestas acaban, antes de que las siguientes cartas sean repartidas, la burn card expuesta es colocada en el montón de las quemadas boca abajo.

El papel, por tanto, de las burn cards siempre es el mismo. Es un método que garantiza a todos los jugadores la obtención de cartas puras, cubiertas y que no han sido expuestas ni movidas adrede. Si el croupier no retira la carta quemada, cualquiera de los jugadores tiene derecho de exigir que la burn card sea apartada y anular el reparto de las cartas.

Aunque a día de hoy se cuentan con mecanismos más que de sobra para prevenir las trampas, nunca está de más mantener la costumbre de retirar la carta quemada para proporcionar a los usuarios la seguridad de que los naipes no se han manipulado.