En el póker, las cartas comunitarias son aquellas que están puestas sobre el tapete a la vista de todos los jugadores. A veces se utiliza el término “board” para referirse a ellas, en referencia a que están sobre la superficie de la mesa al descubierto, pero en esencia es el mismo concepto.

Son uno de los elementos más importantes y estratégicos de una partida de póker, dado que se ellas dependen las manos que se puedan formar al terminar cada ronda.

No obstante, el papel que juegan estas cartas comunitarias en el póker depende de cada modalidad, así que vamos a ahondar un poco en esta cuestión para dilucidar cuál es la relevancia estratégica real de cada carta comunitaria en estilos diferentes de póker.

Cartas comunitarias en partidas de Texas Hold’em

La normativa de la modalidad de Texas Hold’em especifica el uso de tantas cartas comunitarias como se necesite hasta completar una jugada de cinco cartas. Esto abre la puerta a que se produzcan distintos supuestos: es posible que se utilicen dos cartas ocultas y tres cartas comunitarias, que se utilicen cuatro de las cinco cartas comunitarias posibles y una sola carta oculta, o emplear todas las cartas comunitarias -cinco en total- y ninguna carta oculta.

En el Texas Hold’em, las cartas comunitarias no aparecen en el preflop. En esta ronda, los jugadores cuentan con dos cartas ocultas y hacen sus primeras apuestas. Después del preflop es cuando se colocan las tres primeras cartas comunitarias sobre el tapete, que es lo que se conoce como flop, y se realiza una segunda ronda de apuestas.

Después, se coloca la cuarta carta comunitaria, el turn, lo que lleva a una tercera ronda de apuestas, y después se produce el river, cuando se coloca la quinta y última carta comunitaria, pudiendo apostar de nuevo por última vez.

La aparición de las cartas comunitarias se puede interrumpir si ningún jugador ve la apuesta y el resto se retira.

Cartas comunitarias en el estilo Omaha

La principal diferencia de la modalidad Omaha del resto es que aquí tenemos la obligación de utilizar dos de las cuatro cartas ocultas que se reparten y tres de las cinco cartas comunitarias.

Utilizar cuatro cartas ocultas es el equivalente a seis parejas de dos cartas cada una. Esto aumenta las posibilidades de ligar jugadas mayores. La estrategia, por tanto, difiere por completo de otros estilos.

El principal aspecto a tener en cuenta de las partidas Omaha es que hay que tener mucho cuidado después de flop, ya que hay muchas más posibilidades que en otras variantes como en Texas Hold’em de que las cartas comunitarias den a la partida un giro de 180 grados.

Cartas comunitarias en Stud Poker

En esta modalidad, cada uno de los jugadores recibe siete cartas. De estas cartas tendrá que hacer la mejor jugada posible con cinco de ellas.

La peculiaridad del Stud Poker es que estas siete cartas son todas particulares, es decir, son privadas y ninguna de ellas puede utilizarse como carta comunitaria.

La principal diferencia es que algunas de estas cartas privadas son visibles para el resto.

En la variante Five Card Draw no existen cartas comunitarias porque se juega solamente con la combinación que se recibe por parte de cada jugador.

Cartas comunitarias en el póker chino

Aunque cada vez tiene más seguidores, en el póker chino no se utiliza el concepto de cartas comunitarias. Cada uno de los jugadores recibe 13 cartas y en ningún momento son visibles.

En el showdown se voltean las 13 cartas y cada uno de los jugadores tiene que agruparlas en tres grupos: uno de tres cartas y dos de cinco. Así, se procede a contar los puntos que cada jugador consigue con sus cartas.

La premisa es muy similar a la del póker caribeño, aunque en este caso sí que cuenta para el resultado final la carta que enseña el croupier, que la convierte en visible para todos los jugadores, pero no tiene la consideración de carta comunitaria.

Cartas comunitarias en el póker caribeño

Como decíamos, el póker caribeño funciona de una manera muy parecida al póker chino, solo que aquí el croupier sí que enseña a todos los jugadores una carta que tendrá un papel crucial en el devenir de la partida.

Para que la jugada del croupier se pueda contabilizar, necesitará una jugada alta. Si enseña una carta A o K tendrá muchas más posibilidades de ser contabilizada, aunque no la vayamos a usar para nuestra jugada.

La normativa prohíbe expresamente ver las cartas del resto de jugadores que estén jugando en la misma mano en el mismo momento que nosotros, pero sí está permitido acaparar toda la información posible acerca de su posible jugada para poder actuar en consecuencia. Una inestimable ayuda en la toma de decisiones que puede ser crucial.