El bankroll en póker hace referencia al montante total de dinero que se va a utilizar para jugar, independiente del reparto que se haga del mismo en las apuestas. En apuestas deportivas en general, el concepto de bankroll también hace referencia a lo mismo, distinguiendo entre la suma total de dinero que se va a utilizar para jugar de las apuestas que por separado se realicen en cada ronda.

En el póker, la gestión de tu bankroll es un aspecto crucial porque determinará nuestra posición dentro de la partida y puede condicionar nuestra continuidad. De hecho, perder el dinero que se va a emplear para jugar puede suponer nuestra inmediata eliminación, por lo que es algo que debe merecer toda nuestra atención.

Claves para gestionar adecuadamente el bankroll

Es habitual que algunos jugadores, sobre todo los que tienen menos experiencia, hagan apuestas a la ligera sin tener en cuenta que es posible que pierdan rápidamente a causa de no tener una estrategia clara.

De hecho, con lo importante que es el bankroll en póker, una de las primeras cosas que un novato aprende de una manera u otra es a gestionar adecuadamente el suyo, aunque en los primeros compases de la trayectoria de un jugador inexperto es habitual cometer algunos errores.

Si quieres gestionar adecuadamente tu bankroll, lo mejor es que sigas estos consejos para evitar perder todos tus fondos destinados al juego y puedas optar a los mejores premios haciendo un uso más inteligente de tu dinero.

Lo primero de todo es determinar cuál va a ser la totalidad del bankroll. Es esencial tener claro desde el principio cuál va a ser el montante total de dinero que se va a destinar para poder planificar ciertas estrategias y evitar pérdidas innecesarias y absurdas.

Ten en cuenta que no debes hacer uso de un dinero que vayas a necesitar para vivir, porque las apuestas no tienen ningunas garantías. Dicho de otro modo: todo tu bankroll debe estar formado por dinero que te puedas permitir perder.

Por otra parte, si decides competir de manera simultánea en distintas mesas o incluso participar en torneos multimesa, lo mejor es que dividas de manera proporcional todo el bankroll entre las mesas en las que estés jugando.

La gestión es clave para que el bankroll no se esfume de manera repentina; de hecho, lo más aconsejable es que nunca apuestes más del 5% de tu bankroll en una sola apuesta. Todo lo que sobrepase ese umbral es considerado como una apuesta de muy alto riesgo, por lo que debes evitar que una sola apuesta aglutine una cantidad que exceda ese límite de tu bankroll.

Aquí entran en juego los stakes. Cuanto más probable consideres una apuesta, más alto será el stake. Sin embargo, este nunca debe sobrepasar el 5%, así que grábate a fuego ese porcentaje.

Un aspecto fundamental para que la gestión de tu bankroll sea la adecuada es pensar en todo momento a largo plazo. Las operaciones que se llevan a cabo pensando únicamente en el aquí y el ahora no suelen salir bien, y por eso debes ir más allá en tus planteamientos. Para eso, claro, debes renunciar a los resultados inmediatos, algo que puede hacer que el bankroll destinado al póker parezca algo estático de primeras.

Por último, no olvides que el póker es un juego serio en el que solo tienen cabida jugadores capaces de tomarse en serio las reglas del juego. Un buen jugador de póker es cauto, paciente, analítico y mantiene un perfil bajo, aunque en ocasiones ciertos rasgos de la personalidad pueden ir en contra de estos principios.

Otros aspectos a tener en cuenta para gestionar correctamente el bankroll

Aunque en el póker está bien ser ambicioso, tienes que ser siempre realista con los objetivos que te propongas y las aspiraciones que tengas. Pero hay otros tips que te pueden ser de utilidad para no pifiarla con los fondos que hayas destinado para el póker.

Si hacemos caso de los consejos que algunos jugadores profesionales de póker han hecho públicos sobre la gestión de bankroll, no solo es importante combinar estabilidad y proporcionalidad en las apuestas, sino que es necesario utilizar un método específico en función del perfil de cada jugador.

Por ejemplo, en ese mismo artículo se menciona el Método Fibonacci. Este método establece que el stake de cada apuesta nuestra estará determinado por los números de la serie de Fibonacci, que comienza con el 1 y que se va prolongando con la suma del resultado y del número inmediatamente anterior.

También se mencionan estrategias para jugadores más agresivos. Un ejemplo es el Método Kelly, que permite maximizar las ganancias pero que conlleva un riesgo más elevado. El principio de esta estrategia dice que el tamaño del stake debe ser igual al de las apuestas del valor que el jugador se encuentre.

Para determinar el tamaño del stake, se utiliza una fórmula que es conocida como Kelly:

K = [(Probabilidad de ganar la apuesta x Cuota) – 1] / (Cuota – 1) x 100

No obstante, no se suele recomendar el uso de esta estrategia a aquellos jugadores menos avezados o con poca o nula experiencia estudiando stakes y bankrolls, que suelen ser los jugadores con menos experiencia en póker, por lo que te aconsejamos que te reserves y que te centres, por ahora, en reducir las pérdidas para darle a tu bankroll una mayor longevidad.

Por último, no olvides que la calma es la mejor aliada de un jugador de póker, incluso en las situaciones menos propicias. No trates de buscar soluciones de manera precipitada e intenta siempre hacer un buen uso de las estadísticas, incluso de los malos resultados.

Muchos jugadores, con tal de no recordar algunas de sus derrotas más amargas, ignoran los resultados de las partidas en los que no salieron victoriosos y solo se centran en estudiar las partidas más propicias.

Pero, en realidad, saber cuál ha sido el error es lo más importante y para eso es imprescindible detectar las vulnerabilidades de la estrategia que has seguido, algo que solo es posible conseguir mediante el estudio de la totalidad de las partidas, tanto las buenas como las malas. Forma parte, inevitablemente, del continuo proceso de aprendizaje que te puede llevar a hacer una mejor gestión del bankroll en el futuro.