Jugar al póker no es solo esperar un milagro para tener la ansiada Escalera Real. El póker, tanto físico como online cuenta con una serie de tácticas para poder ganar en cada partida o para no perder lo ganado. En este artículo te explicamos algunas de las mejores tácticas y estrategias para jugar al póker como un profesional.

Juega de manera agresiva

El póker es un juego de cartas de azar, pero, también de estrategia. Podemos jugar de dos maneras. Estas son de manera pasiva o de manera agresiva. En el caso del jugador pasivo, este estará esperando para recibir las mejores cartas y tener la mejor mano para dar un paso adelante. Se mueve sobre suele firme y estable. Ahora bien, es muy poco probable que consiga lo que está esperado. Y es que, conforme aumenta el número de jugadores —pueden jugar de 2 hasta 22 personas—, más complicado resulta de armar la mano perfecta y competir contra el resto. Por esta razón si queremos ganar alguna partida en el póker tenemos que arriesgar. Así es como juegan los profesionales de este popular juego de cartas de baraja francesa.

Las jugadas agresivas pueden proporcionarnos, por un lado, más ingresos al forzar al resto de jugadores a que se retiren —por ejemplo, al subir una apuesta— y, por otro, a mejorar las cartas de nuestra mano al llevar el mando. Además, al forzar al resto de jugadores a que se retiren no habrá necesidad de destapar nuestras cartas.

No seas previsible

Los jugadores de póker profesional están constantemente analizando al resto de contrincantes. Te ponen a prueba y esperan que reacciones conforme han premeditado en su cabeza. Muchas veces el éxito de una buena estrategia radica en la imprevisibilidad automeditada. Debemos consolidar una estrategia de imprevisibilidad y de supuestos antes de cada jugada para saber cómo reaccionar sin dar pistas a nuestros rivales de lo que vamos a hacer.

Ser cauto

Por supuesto, no se trata de jugar a lo loco y de apostar todo nuestro bankroll en una sola mano. Es importante que medimos nuestra cuenta y que seamos capaces de retirarnos cuando no vemos las cosas claras. El ser cauto no es una táctica incompatible con la agresividad en las jugadas. Es tener dos dedos de frente y saber hasta cuánto podemos arriesgar o no.

Mantén los nervios

Si te has fijado en las partidas de póker con los campeones del mundo, como Daniel Negreanu, Stu Ungar, Adrián Mateos o Hossein Ensan, habrás visto que todos ellos comparten un patrón de comportamiento común. Y es que, a pesar de cómo se esté desarrollando la partida, todos ellos mantienen la calma. Por dentro puede que estén nerviosos o incluso gritando, pero el resto de jugadores no deben darse cuenta de la situación. De ahí la popular expresión: “Poker face”.

Ahora bien, el mantener los nervios sirve, por otro lado, para afrontar los golpes y poder retomar la partida. Si eres capaz de mantener los nervios, a pesar de un golpe, puedes recuperar tus ingresos si sigues aplicando tu estrategia. Ahora bien, si pierdes los nervios lo más posible es que te precipites por recuperar lo perdido y por desvelar las cartas del resto de compañeros lo antes posible y si razón de peso.

Analiza las jugadas y aprovéchate de los errores del resto de jugadores

Fundamental y una de las claves del éxito. Durante las partidas de póker tenemos que estar pendientes de las jugadas de nuestros oponentes, de si sucumben a nuestras estrategias o si fallan en las suyas. A veces un pequeño gesto como rascarse la cabeza o golpear la mesa con los dedos es suficiente para sabe que la estrategia no les está funcionado. Debes ser capaz de aprender a controlar tu juego durante el resto de la mano cuando no tienes la mejor posición. De calcular probabilidades de bote —o pot odds—, de reconocer los faroles —o bluffs— y los patrones de apuestas de los jugadores, comprobar si hacen buen uso de su posición o si, por el contrario, mantienen una actitud pasiva… Cuando detectemos un fallo en su táctica será el momento de atacar o contraatacar.