Las fichas en el póker sirven para representar una cantidad determinada sobre el tapete. Con ellas, se puede saber cuánto bagaje de dinero cuenta un determinado jugador o cuánto está apostando. Se dividen en colores, cada una asignada a una determinada cantidad, y pueden ser circulares (fichas redondas para cantidades estándar), o rectangulares, que algunos casinos las emplean para apostar cantidades más elevadas.
Ahora bien, suele haber dudas acerca de cómo hay que repartir las fichas en el póker o cuántas fichas se reparten a cada jugador. En el póker lo normal es que haya que empezar siempre intercambiando dinero por fichas para poder acceder a la zona de juego, ya que si no tendremos vetada la entrada a la mayor parte de las mesas.
Si quieres saber cuántas fichas se reparten en el póker, sigue leyendo porque vamos a explicar cuál es la dinámica durante una partida.
Normas acerca del reparto de fichas en el póker
Un punto clave que hay que tener en cuenta para el reparto de fichas en el póker es la modalidad de juego que vamos a disputar, puesto que cada variante del juego tiene sus propias reglas y puede contar con disposiciones distintas a las que estemos acostumbrados.
Normalmente, siempre se reparten más cantidad de fichas de valor reducido que de alto valor. ¿Por qué sucede esto? Porque es muy probable que deseemos fragmentar las apuestas en determinadas situaciones, y de hecho un buen jugador de póker normalmente suele ir despacio en sus apuestas hasta que ve claro un movimiento ganador.
Por ese motivo, con el fin de dar al jugador la suficiente capacidad de adaptación, el reparto de fichas en póker suele ser desigual, dando prioridad a las fichas de póker más reducidas. De este modo, siempre estaremos a tiempo de hacer una apuesta más elevada. De lo contrario, si disponemos solo de fichas grandes, se nos fuerza a apostar más de lo que seguramente queramos poner sobre el tapete.

Todo esto responde a un mismo objetivo: que haya fichas suficientes en la mesa como para que los jugadores no deban pedir cambio de manera constante, pudiendo poner el valor de las primeras ciegas sin perder mucho tiempo. Esto es fundamental para que la partida de póker se desarrolle a un ritmo fluido y sin sobresaltos.
Si echamos un vistazo a lo que dice la normativa de los casinos (todos cuentan con una y se puede solicitar una consulta en caso de dudas o discrepancias), podemos sacar varias conclusiones.
Para empezar, cómo hay que repartir las fichas de póker. Siempre se deben dejar visibles, de manera que los jugadores reconozcan el valor de cada una. Durante la partida el jugador siempre debe dejarlas visibles, y dificultar su visión puede ser una actitud punible.
En caso de que se produzca un traslado de una mesa a otra en un torneo multimesa, las fichas no podrán ser ocultadas ni guardarse en los bolsillos. Tampoco en carteras o en cualquier objeto que las encierre y las deje ocultas a ojos de los demás.
Entonces, ¿cómo se vuelven a repartir las fichas de póker si se llega a producir un cambio de mesa? Muy sencillo: se mueven de una mesa a otra utilizando herramientas específicas del casino (racks), aunque se pueden transportar a mano descubierta si no hay otro remedio y siempre bajo la supervisión del croupier.
Además, en las partidas de póker, los jugadores siempre deben colocar las fichas de más valor más cerca del centro, con el fin de que sean visibles para todos los jugadores. De esta manera, todos los contrincantes pueden saber cuál es el stack aproximado de cada jugador.
Cuántas fichas se reparten y cómo lo hacen las salas de juego

Se reparten tantas fichas como sean necesarias para igualar el valor del depósito que ha hecho un jugador para acceder a la mesa.
Dadas las combinaciones posibles, es imposible determinar cuántas fichas se reparten en el póker exactamente porque depende de la cuantía en depósito y de la disponibilidad de fichas del casino, pero siempre se igualará la cantidad para que los jugadores puedan empezar en igualdad de condiciones.
Ahora bien, lo importante no es saber cuántas fichas se reparten a cada jugador en el póker, sino la distribución de las mismas. Como decíamos, siempre deben predominar las fichas de menor valor para multiplicar las opciones estratégicas en las apuestas y garantizar un juego fluido donde el riesgo y las probabilidades sean fáciles de medir.
Algo más complicado es el reparto de fichas en el póker cuando tienen lugar torneos y competiciones en el recinto, puesto que cuando el torneo cierra las mesas deben permanecer operativas al día siguiente. En estos casos, son el director y los croupiers quienes gestionan la retirada y entrega de fichas, que tendrán que prestar ayuda para llevar a cabo el conteo oficial y deberán ser los propios dealers quienes tengan la última palabra cuando haya que definir el número total de fichas con las que se ha finalizado la jornada.
Por tanto, son muchas las variables que acaban afectando a la cantidad y el modo en el que las fichas acaban en manos de los jugadores. Es una cuestión a la que muchos principiantes no prestan atención, pero lo cierto es que saber cómo repartir las fichas de póker es importante para garantizar un juego limpio y partidas fiables.
Siempre es indispensable considerar los factores que pueden alterar el reparto, ya que el número de jugadores, la estructura de la partida, la modalidad de juego o la propia dinámica del torneo puede alterar cuántas fichas se reparten al final a cada jugador en el póker, por lo que conviene conocer cuáles son las variables que pueden alterar este resultado.