En la actualidad, el póker físico y las salas de juego virtuales conviven en sus respectivos espacios y ofrecen a los jugadores varias alternativas para disfrutar de su juego favorito: el póker. En función del lugar del mundo en el que nos fijemos, la normativa establecerá unos principios u otros, siendo Estados Unidos uno de los lugares donde más está costando regularizar la situación del póker online, dado el enorme peso que ha tenido la industria hotelera y del juego en el país.

Sin embargo, renunciar al juego online supone perder un buen porcentaje de ingresos anuales y la expansión de las salas virtuales de póker está lejos de detenerse. El póker online incluso cuenta con su propio torneo y muchos jugadores profesionales han salido de las salas de póker online. Pero, ¿se juega de la misma manera? ¿Existen diferencias de peso entre el póker en vivo y el póker online? Te avanzamos que sí, y algunas muy importantes que rompen con los tradicionalismos del póker. ¡Te las contamos!

Las bases del póker en vivo

El póker en vivo todavía sigue muy presente en casinos y salas de juegos de todo el mundo. Es un juego con un potentísimo cariz estratégico, donde el dominio del lenguaje corporal es fundamental para optar a la victoria y evitar que otros jugadores descubran tus cartas. Este rasgo tan característico se pierde en las partidas online, basadas más en los tiempos y las probabilidades que en la expresión del cuerpo.

Sin embargo, la capacidad de los jugadores para ir haciendo sus cálculos al tiempo que mantienen una expresión hierática hace que solo los grandes maestros del póker puedan optar a los botes más altos. La experiencia aquí es un rasgo muy característico que permite a los jugadores ir expandiendo sus conocimientos y conocer paulatinamente los conceptos matemáticos más complejos para aplicarlos sobre la mesa.

Además, los más puristas insisten en que la experiencia de participar en una partida de póker en un casino o en una sala de juegos física no tiene comparación con la vivencia que puede obtenerse a través de una pantalla de ordenador o del móvil. Aunque es mucho más cómodo, se pierden ciertas cualidades que los más puristas consideran imprescindibles para disfrutar al máximo del póker.

Los cimientos del póker online

El póker online está basado en la inmediatez, en la adaptación a los compases y a la agilidad mental. Esto no quiere decir que el póker en vivo esté libre de estos procesos, pero en el póker online son mucho más evidentes. Algunas modalidades de juego han sido adaptadas para garantizar la diversión y el entretenimiento en el póker online y son una gran baza para atraer a nuevos usuarios.

Otra de las bases del póker online que lo diferencia del póker en vivo es que es mucho más accesible. El póker tradicional antes servía para forjar caracteres y los más débiles debían aprender pronto a camuflarse entre los jugadores más experimentados si no querían convertirse en el pececillo de turno al que desplumar. Este componente en el póker online desaparece, algo que muchos agradecen por hacer desaparecer cierta estigmatización, garantizando así la igualdad de oportunidades en todas las salas de juego, haciendo que la habilidad y la suerte sean los que más peso tengan, y dejando a un lado el carácter de los participantes.

Esta mayor accesibilidad es la gran culpable del tremendo auge que están experimentando las salas de póker online. Sin embargo, aunque es una modalidad en la que las matemáticas siguen teniendo mucho peso, se pierde por completo la baza de la lectura del jugador. Esto no quiere decir que no se puedan intuir las jugadas de los contrincantes, pero sí se pierde un aspecto fundamental de los torneos de póker: el cara a cara y el lenguaje corporal.

Esto, aunque es una ventaja en el póker online, juega en contra de quienes se han forjado en las salas de juego virtuales y luego dan el salto al póker en vivo. Y es que la habituación y la experiencia en salas físicas de póker es algo que no se gana de la noche a la mañana, y es preciso estar acostumbrado al ambiente de las salas de póker en vivo para que el jugador esté realmente cómodo.

Existe cierto consenso en desaprobar la presencia de jugadores fuertes en el póker online con nula experiencia en las mesas de juego durante las competiciones de más nivel. Y es que las dinámicas del póker online difieren profundamente en muchos sentidos del póker en vivo, y en este sentido adquirir experiencia en partidas de menor nivel también es indispensable para que el jugador conozca cómo desenvolverse tanto en una partida virtual como en una presencial.

Por tanto, ¿cuáles son las diferencias entre el póker en vivo y el póker online?

A grandes rasgos, se podría decir que el póker en vivo en un juego más pausado, centrado en la lectura y perspectiva de la partida, donde el saber manejar todas las variables y controlar el lenguaje corporal es tan importante como saber leer el de los rivales. En cambio, el póker online pierde este componente en pro de la accesibilidad. Es un juego más inmediato, más cómodo y al que se puede acceder desde cualquier parte utilizando cualquier tipo de dispositivo inteligente.

Sin embargo, el componente estratégico y matemático sigue estando ahí. Al contrario de lo que muchos creen, el póker online requiere de un gran manejo de las matemáticas, algo en lo que el póker en vivo y el online se parecen mucho. Como dicen muchos veteranos en América, “el póker es el póker” y da igual el tipo de variables que introduzcas: el juego tiene las mismas bases, a pesar de las numerosas modalidades existentes a día de hoy.