El póker es uno de los juegos de cartas más longevos de la historia. Su presencia está ligada a múltiples épocas y ha jugado un papel determinante en el desarrollo de los actuales soportes de juego en línea, donde su popularidad no solo se ha mantenido, sino que ha logrado alcanzar máximos históricos. No obstante, las cartas de la baraja del póker no solo se emplean para jugar al juego del mismo nombre, sino que se utilizan en juegos igualmente populares como el blackjack o el solitario, donde no se juega con manos de póker sino con el valor de las cartas, y nunca contra otros jugadores como ocurre en el póker, sino contra la banca. En este artículo vamos a desvelarte el valor de las cartas de póker y las posibilidades que ofrecen en juegos como el blackjack.

La baraja de cartas de póker: qué cartas la conforman y cuál es su valor

Vamos a empezar por lo elemental: los componentes de una baraja de póker. Y es que igual nos conocemos los palos de la baraja o las manos más representativas, pero ¿cuántas cartas tiene una baraja de póker en total? Tradicionalmente, al póker se juega con 52 cartas de la baraja inglesa divididas en cuatro palos del mismo valor: corazones, tréboles, picas y diamantes, con cartas numéricas del 2 al 10 y las J, Q, K y A. Su combinación numérica da lugar a las manos, las jugadas que determinan la victoria o la derrota en el póker. Sin embargo, existen juegos como el susodicho blackjack donde se tiene en cuenta no las manos del póker, sino el valor de las cartas.

En el blackjack el objetivo es llegar al 21 con los valores de las cartas, aproximarse lo máximo posible y nunca pasarse. Por eso, en este tipo de partidas es elemental conocer el valor de las cartas de póker.

Las cartas numéricas tienen representadas en la cifra su propio valor. Así, las cartas del 2 al 10 valen lo que su número representa, pero la cosa se complica con las cartas de mayor valor. En orden ascendente se sitúan J, Q y K, cuyo valor es de 10 cada una en juegos como el blackjack. El as, representado con la letra A, tiene un valor de 1 u 11, a elección del jugador y que puede seleccionar según su conveniencia.

¿Y qué hay de los Joker? Unas líneas más arriba te hemos hablado de cuántas cartas tiene una baraja de póker y de los palos que la conforman, pero ¿incluye esto a las conocidas cartas de Joker? Vulgarmente conocidos como comodines, es habitual que su uso no esté permitido en las partidas de póker competitivas. Tampoco es habitual encontrarlos en partidas de otros juegos de cartas, siendo lo más habitual que se descarten. No obstante, son una de las piezas más valoradas por los coleccionistas de cartas y amantes de las barajas clásicas de póker, ya que algunas cuentan con unos diseños elaborados a mano únicos.

¿Cuál es el orden de las cartas de póker?

Teniendo claro el calor de las cartas de póker, es fácil tener en mente el orden de las cartas de póker para reconocer su valor. En orden ascendente, cada palo estaría conformado por las cartas 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, J, Q, K y A. Es lógico pensar que en juegos como el Blacjkack o el propio póker, el valor de las sotas, reinas, reyes y ases no sea determinante, pero para partidas de juegos como el solitario en nivel de dificultad profesional es vital conocer el orden de los palos, el valor de las cartas de póker y en qué orden deben disponerse.

Jugar al solitario es realmente sencillo: tan solo hay que conformar siete columnas con cinco cartas y disponerlas boca arriba. El montón restante debe ubicarse boca abajo, que dará lugar al mazo de reserva de donde el jugador irá cogiendo cartas. El juego comienza en cuanto la primera carta del mazo de reserva se voltea. ¿El objetivo? Conformar las escaleras completas y en orden, para lo cual se precisa conocer bien el orden de las cartas de póker. Un juego muy alejado de las habituales partidas de póker y blackjack, pero para el que resulta vital conocer el valor de las cartas, así como saber cuántas cartas tiene una baraja de póker: el recuento es una fase elemental para concluir de manera satisfactoria este tipo de partidas.

El Bridge, uno de los juegos más prestigiosos y tradicionales

Otro de los juegos que ha contribuido a prestigiar los juegos de cartas ha sido el Bridge. De profunda tradición inglesa, cuenta con unas normas aptas tanto para principiantes como para veteranos, aunque dominar todas las técnicas ganadoras requiere de tiempo y experiencia.

En el Bridge dos personas se enfrentan entre ellas, aunque admite la modalidad por parejas para llevar a cabo enfrentamientos de dos contra dos. El objetivo es simple: anticipar el número de cartas que pueden conseguir en la partida y apostar en base a ello. La clave del juego está en la ronda inicial de apuestas, ya que será la que determine el margen de ganancias o pérdidas de los jugadores. Está estructurado en base a rondas, donde cada pareja debe ganar un mínimo de bazas para alcanzar la cantidad apostada inicialmente. De esta manera, el objetivo último del juego es ganar las trece bazas que hay en cada mano.